miércoles, 24 de diciembre de 2008

viernes, 19 de diciembre de 2008

Ay, lo siento mis niños


Sí, lo siento por haberos dejado tanto tiempo :-*, pero es que todo tiene explicación. En esta ocasión es que ha habido un cambio en mi vida y de trabajo, así que durante el último mes ha sido una locura. Distinto sitio, distintas y nuevas tareas... Un lío. Pero ya he vuelto.

No sé qué contaros, pero lo único que se me viene a la cabeza es algo que me pasó ayer. Estabamos tomándonos algo en un bar y hubo un juego sobre preguntitas. Una de ellas fue con quién tendría una noche loca de sexo. No os voy a decir qué contesté ya que no fue la realidad. Dije el nombre de un actor famoso, pero, curiosamente, lo primero que me vino a la mente fue la imagen de la reportera de "El intermedio", la coreana de Utrera Usun Yoon. Estuve varios segundo pensando, pero la única que me venía a la cabeza y tampoco quería que supieran mi condición sexual. Fue algo embarazaso por que se notó a leguas que mentía, pero salvé el escollo. Me da la impresión de que alguno me seguirá insistiendo en este aspecto. De todas formas, me gusta mucho esta chica y llevo toda la mañana pensando en nosotras dos unidas por un consolador doble.

Bueno, vosotr@s cómo váis?

Besitos.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Escuchando: Nada

Me siento: No lo sé con seguridad

Si es que lo que tenía que pasar, pasó. Fueron días mezclados de risas, vergüenza y miradas por encima del hombro por si algunos inquisitivos ojos se fijaban en mi nuca. Noches de sexo sin sentido ni sentimientos.

El jueves pasado por la tarde me enteré por una compañera que la chica que había estado trabajando con nosotros había roto con su novio (es decir, con el que me acostaba) por que éste le ponía los cuernos constantemente. Esta compañera había mantenido la amistad con ella y, por suerte para mí, la identidad de la causante de parte de la cornamenta no afloró por ningún lado, aunque sí había una descripción de ella, la cual no concuerda muy bien conmigo. Quizás me la estaba pegando a mí también. Buf.

Sí, habéis leído bien, me acostaba, por que ese mismo jueves por la mañana me armé de valor y rompí con él, eso sí, cara a cara. Me sentí aliviada de haber acabado con esa relación que empezó mal. El ni se inmutó y me dio la sensación que yo no era mas que otra colilla que echaba al suelo, entre otras tantas, y que antes fue otro cigarro en su cajetilla.

Ahora podré volver a llenar con normalidad mis cajones con mis braguitas por que de cada vez que lo hacíamos ese desgraciado o me las rompía arrancándoles o se las quedaba. Ya me he recorrido todas las mercerías de la ciudad y no es que se quedara con la ropa interior mas barata que tenía, no, para nada.

Es hora de mirar de nuevo hacia delante.

viernes, 14 de noviembre de 2008

viernes, 31 de octubre de 2008

La esperanza debida



Y hoy es esta... Qué me pasa con LOVG?

jueves, 30 de octubre de 2008

La canción escondida



Una canción que no puedo dejar de escuchar hoy... Quizás sea porque ayer vi a Amaia Montero en la tele...

miércoles, 29 de octubre de 2008


Estoy superagobiada, no doy pie con bola en el trabajo. No me inspira nada lo que me ha caído encima y no se termina nunca... ¡¡¡¡SOCORRO!!!!

martes, 28 de octubre de 2008


Hoy me estoy muriendo de frío. Como ha bajado la temperatura fuera.

lunes, 27 de octubre de 2008

¿Por qué no puedo dejarlo?


Ya son mas que semanas de encuentros sexuales casi diarios con ese chico a espaldas de su novia. Por suerte ella nos ha dejado y está trabajando en la otra punta de la ciudad, pero... Sigo sintiéndome mal, sobre todo después de hacerlo. No es que me preocupen ahora mucho los cuernos. Gozo con el sexo momentáneo, durante esos pocos momentos para volver a sumirme en la oscuridad. Me pregunto si dejando de practicarlo durante un tiempo encontraría alguna luz nueva y alejada de ese tío. Me encanta los instantes de penetraciones apasionadas y los saltos de su semen. Pero tengo que buscar una vía, tengo que buscar una salida.

Ella se fue dejando a su novio entre mis muslos, sin embargo, la que la sustituye... Si no fuera con tanto sexo y euros gastados en condones, me habría fijado mas en ella. No sé qué estoy haciendo, pero si a mi me gusta mas estar con chicas, disfruto mas. ¿Será que me estoy reconduciendo al "buen camino" de las chicas con los chicos? Espero que no, por amor de dios.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

lunes, 22 de septiembre de 2008

viernes, 19 de septiembre de 2008

Droga

Escuchando: “El Último Vals” La Oreja de Van Gogh

Me siento: triste

Sentada sobre una cama desecha, con las sábanas tiradas por todos lados. Sentada sobre la cabecera de una cama y totalmente desnuda, tanto por dentro como por fuera mientras él se pone los pantalones. Sentada y silenciosa y ausente. ¿Qué es el sexo ya para mí? No es mas que un simple placebo que me llena medias durante unos instantes.

¿Qué ha sido del despertarse junto a la persona amada tras hacer el amor? ¿Qué ha sido de sentir su calor? ¿Qué ha sido de esas mañanas en las que me quedaba mirándola mientras dormía tranquila, mientras veía el rítmico movimiento de su pecho? ¿Qué ha sido de esas mañanas protegiéndola a ella y a sus sueños mientras la luz del nuevo sol iba inundando la habitación y sus rayos se reflejaban sobre nuestros cuerpos, unos cuerpos que unas horas atrás recorrimos con nuestros labios? ¿Qué ha sido de ver su hermoso rostro y despertarla con minúsculos y cariñosos besos? ¿Qué ha sido de verla abrir sus ojos, sonreírme y devolverme los besos con ternura? ¿Qué ha sido de todos esos momentos que nunca volveré a gozar?

Ahora no soy mas que un animal en una cama mugrienta recibiendo e intercambiando fluidos con otro animal. Sin sentimientos, sin amor. El olor de su semen me ha llegado a asquear esta mañana hasta la náusea. Es solo una droga sintética. Exploto unos segundos y luego nada. Mi amor… ¿Dónde está?

Jackie, hoy te echo mucho de menos y no sé por qué. Miento, sí sé por qué y siempre que te recuerdo mis ojos se convierten en pequeñas cataratas saladas. Nunca habrá nadie como tu en mi vida.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Encuesta

Os he puesto a la derecha una encuesta sobre algo que se me ocurrió ayer debido a las pasiones que parece que levanto entre algunos lectores, los pocos que me leen. Espero que alguien la haga… Tengo curiosidad.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Bola de Dragón


Escuchando: “Proud May” Creedence Clearwater Revival

Me siento: No sé cómo me siento

Por culpa de mi hermano, que tenía media serie grabada en vídeo, también me chupé el fenómeno, que aún sigue, de Bola de Dragón. Aunque ya no me acuerdo de la mitad de todo, recuerdo bien que solo me gustaba la primera parte en la que Goku es un canijo y se dedican a buscar las bolas, no como luego en la que solo hay peleas interminables.

Quizás por eso, cuando descubrí en cómic Dragon Ball H siempre vuelvo a verlo, aunque solo lo encuentro en japonés y de ese idioma no entiendo ni papa. Quizás por que me gusta Chichi o por que me gusta como Goku se la tira en sus páginas. Me pregunto si su semén saldrá en plan kame kame…¿?

martes, 16 de septiembre de 2008

Soy un monstruo

Escuchando: “Con Nombre de Guerra” Héroes del Silencio

Me siento: alucinada

Que alguien me explique cómo me puede pasar lo que me pasa. Como ya sabréis, el pasado fin de semana, no, el anterior, hice algo que me parece horrible y es traicionar a una nueva amiga teniendo sexo con su novio.

Ayer mismo, él y yo quedamos para discutir la situación y tampoco sé que ocurrió, solo que acabamos en una habitación de papel pintado muy deteriorado, de una pensión de su familia, follando sobre el colchón mas ruidoso del planeta. Nos acompañaba un molesto ñick ñick cada vez que me penetraba y fueron bastantes veces. La ciudad entera por supuesto que no, pero a los que estaban al otro lado de la pared no les cupo duda alguna sobre lo que estábamos haciendo.

Mientras cabalgaba sobre él y me masajeaba los pechos me soltó que abandonaría a su novia y que quería que yo ocupara su lugar. ¡Sí, hombre! ¿Y tener que encontrarme en el trabajo todos los días con ella y soportar sus miradas? Ya me está resultando demasiado difícil esta situación. Además, ¿quién se cree este tío? Si solo lo quiero para follar por que tiene una polla… Hmm, se me hace la boca agua de solo pensar en ella.

Me estoy convirtiendo en un monstruo.

¿Qué hago?

lunes, 8 de septiembre de 2008

Soy una ...

Escuchando: “Con Nombre de Guerra” Héroes del Silencio

Me siento: mal

¿Cómo puedo ser así? ¿Cómo puedo ser tan mezquina? La chica nueva que ha entrado a trabajar para nosotros me invita a su mesa este sábado en la Feira Franca y se lo pago de la peor manera. Aún no lo sabe, pero algo me da que será cuestión de tiempo por cómo me he ido alejando de ellacos. Tal vez sea un problema exclusivo mío, quizás sea algo que flota a mi alrededor.

Ella tan feliz por tener ya una amiga en el trabajo y yo termino la noche levantándome la falda y ofreciéndome a su novio, ¿o fue cosa de los dos? No sé, pero, salvo por el ano, que ya sabéis qué pienso de eso, me la ha metido por todos lados y cuantas veces ha querido no solo el sábado, sino el domingo, ya que quedamos para seguir y seguir. Nunca lo había hecho tantas veces. Tenía verdadero miedo de que se irritara mi chochito. Su cosa dentro de mi vagina enfundada o a pelo en mi boca por la que a veces corrían gotas de semen.

Me siento mal por esto. ¿He nacido para hacer daño a la gente?

viernes, 5 de septiembre de 2008

martes, 19 de agosto de 2008

Ausente

Por diversas razones y como ya os estáis dando cuenta, voy a estar un tiempo ausente del blog.. Supongo que para mediados de septiembre volveré a estar en pleno rendimiento para seguir causando "incendios" en vosotros...

Besitos

jueves, 24 de julio de 2008

Estoy en blanco

¡No se me ocurre nada con que continuar la historia de "Anónimous"!

¡¡¡AYUDA!!!

martes, 22 de julio de 2008

lunes, 21 de julio de 2008

Anónimous (Tercera parte)

Escuchando: “Milenio 3”

Me siento: aburridilla

Flotando y flotando. Era como estar perdida en el tiempo y en el espacio muy relajada. Era como perder todas las preocupaciones del mundo, bueno no todas, por que hacía todo lo posible para que el “amigito” de Anónimous no se durmiera. Lo besaba, lo tocaba, lo acariciaba, pero aún sentía aquella extraña incomodidad que sufren los hombres en el capullo tras eyacular. Quería volver a tenerlo dentro y, para qué negarlo, me afanaba por que lo tuviera mas tieso que flácido.

Sabía que no iba a tardar mucho cuando volvieron a saltar las alarmas y Anónimous tuvo que volver a preocuparse de su nave en vez de mí. Pero en esta ocasión la cosa era mas seria ya que se puso a los mandos.

-Barbarella, siéntate y abróchate, tenemos que tomar tierra en el primer planeta que encontremos –me dijo bastante apesadumbrado-. Aunque primero tendremos que llegar.

Por suerte teníamos uno habitable no muy lejos y con cambiar ligeramente la trayectoria lo tuvimos delante de nuestros ojos. Era una hermosa bola de cristal verde bañada por un casi dormido sol, cubierta de vida y con escasos puntos de tecnología a lo largo de su superficie.

-Espero encontrar aquí a alguien que me ayude con la dichosa aleta y regresar de una vez a la Tierra salvando la nave –el rostro de Anónimous se ensombreció ante la posibilidad de perder su transporte.

Me limité a hacerle una mueca de resignación con la boca.

Si el despegue en el asteroide fue brusco, el aterrizaje en aquel planeta iba a ser de todo menos tranquilo y cuando puse pie en tierra estuve tentada de arrodillarme y de besar el barro. ¡Cómo se movía todo y encima Anónimous parecía pasárselo en grande!

Aterrizó en un claro rodeado de altísimos árboles de un tipo que nunca había visto. Eran muy familiares, pero no tenían nada que ver con los de la Tierra porque, además de hojas verdes, algunas eran de color azul. Supuestamente estábamos cerca de un núcleo tecnológico pero era como si estuviera deshabitado por que casi no se oía nada salvo el triste gorjeo de algún pájaro perdido, y esto era algo que me puso muy nerviosa y saqué mi revolver. Anónimous estaba mas tranquilo pero eso no fue obstáculo para que portara un largo fusil negro.

Juntos nos internamos en la verdiazul selva en busca de la señal tecnológica rastreada. En un principio, con delicadeza, luego, con desesperación, fui apartando la abundante vegetación colgante que se cruzaba con mi camino y, sin darme cuenta, perdí de vista a Anónimous. Curiosamente no me puse nerviosa, sino que seguí avanzando hacia delante hasta que encontré algo que me hizo detenerme. Llegué a un pequeño claro que parecía una media luna y, en el extremo opuesto, había una formación metálica. Me acerqué muy despacio y me di cuenta que era una especie de espejo ya que me veía reflejada en él, pero no era yo exactamente. Era mi figura, mi rostro, pero mi traje blanco se reflejaba en negro y mis movimientos me eran devueltos casi un segundo después, como si ese reflejo me imitara con cierta lentitud.

No es nada nuevo que me sienta atraída por mi cuerpo reflejado en un espejo. Son incalculables las noches en las que me he tocado viéndome al otro lado de una superficie de esas.

Me acerqué tanto que pude notar el frío que emanaba aquel artefacto y la mirada de hielo de aquel reflejo extraño de mi ser.

De repente, unas manos brotaron del espejo y se lanzaron a mi cuello. Mientras luchaba por librarme de aquellas tenazas que intentaban estrangularme, mi “otro” cuerpo salió de allí para mostrarse como mi lado negro.

miércoles, 9 de julio de 2008

Gracias Trikar por enlazarme


Trikar es un chico vasco que se ha dejado caer por Madrid y que es un viejo conocido mío del anterior blog. Pasaros a verle que hasta me ha hecho un articulito y todo.

Gracias por enlazarme

Besitos muy dulces para tí.

martes, 8 de julio de 2008

Anónimous (Segunda parte)

Escuchando: “Flor de Loto” de Héroes del Silencio

Me siento: abstraída

La alarma no me asustó pero no contaba con que Anónimous se desembarazaría de su cinturón tan rápido y me dejara flotando desnuda en la ingravidez. Agarrándose a las barras de los mamparos se acercó a una pantallita parpadeante que había en una esquina.

-Mierda –se contuvo de escupir a la nada-, se ha vuelto a estropear el cableado de dirección…

Iba a ofrecerle mi ayuda, pero me callé ya que él sabría mejor que yo qué le pasaba y qué necesitaba su nave. Aún así, me acerqué flotando a él mientras quitaba una placa e intentaba introducir sin éxito una especie de destornillador. Comenzaba a sudar de desesperación y es que sus manos eran demasiado grandes.

-Déjame hacerlo a mí, seguro que entran mis manos –decidí al final a ofrecerme.

-Vale. Tienes que ponerte mirando al techo natural de la nave y tratar de ajustar esos dos cables rojos que se ven al final –me explicó mientras me indicaba con un dedo dos puntos brillantes dentro de aquella cavidad de metal y plástico al descubierto.

No me costó nada adoptar esa posición e introduje el destornillador. Tuve que acercar mucho mi rostro a la cavidad para ver bien por dónde iba, cuando Anónimous me levantó mis ingrávidas piernas y me preguntó:

-Eres originaria de la Tierra, ¿no?

-Sí –contesté distraída con mi trabajo.

-¿Te gusta el “elefante” o el “colibrí”?

-¿Qué?

-El “colibrí” es así –comenzó a meterme y sacarme muy rápido solo el capullo de su pene en mí-, y el “elefante” es así –ahora metía y sacaba todo su miembro, entero en y fuera de mí de tal manera que acabé golpeándome contra la pared.

-¡Ay! Qué bruto.

Aún sonaba la alarma pero dejé el trabajo y apoyé las manos contra la pared como si fuera la cabecera de una cama.

-Sigue con el “elefante”, cariño.

Me agarró fuerte y me lo introdujo todo y me lo sacó todo aún mas rápido. Algo en su rostro me decía que no iba a aguantar mucho ese ritmo así que, antes de que terminara, quise darme un capricho. Me desembaracé de él, le agarré el pene y se lo chupé saboreando mi sabor sobre el suyo. Primero la base, la parte de abajo, el capullo deslizando mi lengua alrededor para terminar con él dentro de mi boca. Nada me gusta mas que saborearme sobre un pene. Las gotitas de semen salieron despedidas y quedaron flotando cerca de mi cuerpo. Divertida y riéndome jugaba a dejar que se acercaran a mis pezones y luego las echaba para atrás soplando sobre ellas.

Me llevé el dedo índice a los labios como para recordar el sabor perdido hace nada y sonreí:

-Qué rico… Será mejor que termine con termine con esos cables y vuelvas a ofrecerme tu “elefante” aunque espero que con algo mas ahora, Anónimous.

continuará.

lunes, 7 de julio de 2008

Anónimous (Primera parte)

Escuchando: “Young Folks” de Peter Bjorn and John

Me siento: sin ganas de trabajar.

Es hora de cumplir con lo prometido a Juan. Espero que te guste tu regalo, jajaja:

Aún no sé como pude quedarme tirada en aquel perdido asteroide a la deriva en el espacio infinito. Sinceramente aún no sé como pude ser engañada de esa forma, pero eso es otra historia y mejor que me dedique a contar cómo salí de allí.

Muy cansada y sola fui recorriendo aquella masa rocosa a la espera de encontrar a alguien, aunque mis esperanzas eran bien escasas. Estaba fuera de las rutas comerciales y ni siquiera sabía el número de asteroide en el que acabé con mis huesos, pero, para mi sorpresa, tras una colina, vi un destello y corrí hacia allí. Sí, allí había un carguero espacial y su piloto haciendo unas reparaciones en una aleta de popa. ¡Mi salvación!

-¡Hola! –grité inocentemente para llamar su atención.

-Hola –respondió el desconocido bajando a tierra-. Pensaba que este asteroide estaba deshabitado.

-Y lo está. Me han dejado tirada aquí y es toda una suerte haber encontrado a alguien. ¿Podrías llevarme de vuelta a algún planeta poblado? ¿A la Tierra, tal vez? –sonreí y, necesitando convencer a ese piloto, me pasé la mano cerca de mi seno derecho.

-Pues… curiosamente me dirijo a la Tierra con un cargamento de metal de aleación… Vale, te llevo. Por cierto, me llamo Anónimous.

-¿Eres una especie de capitán Nemo? –la pregunta creo que era la acertada para seguir con el juego que se traía el amigo.

-Jajaja, aún no me has dicho tu nombre…

-Me llamo Barbarella y soy agente especial de las Fuerzas del Orden galáctico –eso no le asustó nada.

Terminó de reparar la aleta y me dijo que me sentara a su derecha en la cabina de vuelo con los cinturones de seguridad bien ceñidos ya que la nave despegaba de forma muy brusca.

-¿Qué piensas ofrecerme por llevarte? –me preguntó cuando ya estábamos en el espacio exterior y tras varios minutos de silencio.

-Uhmm, no sé, ¿qué quieres tu?

-Hacer el amor.

-¿Qué?

-Me has oído bien.

-¿Así de simple?

-¿Mi petición te parece simple?

-Bueno… Pues sí, la verdad, me esperaba que fuera algo mas… ¿Lo hacemos con pastilla o…?

-A mi no me va el sistema terráqueo.

-Bueno… Vale, vamos a ello.

Me desabroché el cinturón y me dejé llevar por la ingravidez mientras me quitaba las piezas de mi traje blanco quedándome completamente desnuda. Anónimous ni se había movido pero su miembro ya estaba al descubierto. Iba a sentarme encima y dándole la espalda, mientras pilotaba la nave o la dejaba al mando del ordenador de a bordo, me daba igual, aunque poco iba a pilotar con sus manos amasando mis pechos.

-Proceso de acoplamiento en marcha –le guiñé un ojo antes de girar la cabeza hacia el espacio infinito, mientras apoyaba las manos en el techo para que él fuera entrando lentamente en mí, muy lentamente. Sentí su carne dentro de mí, suave, cubriéndose de mis fluidos.

De repente una señal de alarma inundó la cabina.

La foto esta la pongo por si necesitas ayuda para situarte en el relato, Juan, jajaja.


viernes, 4 de julio de 2008

jueves, 3 de julio de 2008

¿Dónde estás...


Laurapausini que hace mucho que no me escribes y te hecho de menos...

miércoles, 2 de julio de 2008

En Viron I (Última parte)

Escuchando: “Milenio 3”

Me siento: intentando refrescarme

Los tres tirados entre aquellos cojines no tardamos mucho en encontrar, con la mirada y entre la penumbra, a Madame Petinent como nuevo Emperador sentada en su trono. A su lado permanecía impasible su androide de compañía, es mas, supe que ella estaba allí por que aquel ser azul destacaba bien entre la oscuridad y la muchedumbre.

-Vosotros dos quedaros aquí –les dije a Yicam y a Jurgeni-, pero no me quitéis ojo de encima. Igual os necesito.

Me fui arrastrando de cojín en cojín. De vez en cuando era atrapada por uno de esos individuos medio drogados que querían metérmela por todos lados sin pudor alguno, pero no tenían ni fuerza para agarrarme.

Estaba muy cerca de ella y desenfundé mi arma.

En ese instante se oyó una explosión en el exterior. Los hombres de Garal estaban actuando de una forma poco ortodoxa y nada disimulada. El tiempo se me acababa.

Aunque estaban medio dormidos, el pánico hizo presa de aquella gentuza y me descubrí ante Madame Petinent. Antes de poder dispararla, el androide me cogió y me volvió a arrancar la ropa y me penetró con su miembro cambiante. Totalmente paralizada ante su poder sexual, mi pistola salió por los aires, no muy lejos de los pies de Yicam. Ella estaba asustada, pero cuando vio que Madame Petinent huía la disparó y la usurpadora cayó muerta al suelo y comenzó a desaparecer, pero su capucha comenzó a moverse y a escapar ante nuestra sorpresa, pegando un salto para intentar caer sobre mi cabeza. Jurgeni le pegó un puñetazo a la capucha antes de que acabara encima mío.

-¡Barbarella! –gritó Yicam mientras corría hacia mí para librarme del androide.

-¡No! ¡Un momento! –me corría entera.

Temblorosa sobre el suelo, me dejó de penetrar y me pude tranquilizar.

La capucha volvió a cobrar vida y la cogí descubriéndose todo el misterio. Dentro de ella había un pequeño ser verde que era en realidad el Emperador de Viron I:

-Vaya, al final me han descubierto.

Ese ser era un gorm, un espécimen muy diestro a la hora de vivir a costa de otros cuerpos, un huésped para anfitriones, aunque, muchas veces, estos últimos eran mas poderosos que ellos. Sus víctimas, cuando eran mas fuertes psicológicamente que los gorms, acababan dominando al parásito y adueñándose de sus pensamientos y poderes, como parecía haber pasado con Madame Petinent.

En ese mismo momento tuve otra idea. Si colocaba al gorm encima de la cabeza del androide, podríamos programarle para que gobernara como quisiéramos (un gorm nunca fue capaz de dominar a una máquina) y, así, tendríamos paz en la galaxia por mas tiempo. Aún con los efectos de mi último encuentro con el juguete de Madame Petinent,agarré al gorm y lo puse encima de la cabeza de la máquina.

Fuera se oyeron mas explosiones y la puerta quedó reventada ante el empuje de los hombres de Garal. Ante lo que podía pasar, me senté en el trono y me fijé en el cuadro de mandos que tenía en el apoyabrazos derecho. Había un botón que ponía en un idioma de los oficiales de la Galaxia “Iniciar día de fertilización”. No estaba muy segura, pero, ¿sería posible que aquel día del que me habló Jurgeni en el que hombres y mujeres se unían para hacer el amor, se activara con aquel botón? Tenía que pagar a Garal y a sus muchachos y esa posibilidad era mi única esperanza de salir totalmente airosa de aquella situación.

Garal se postró ante mí:

-Hemos tomado el control de toda la ciudad, mi diosa.

-Eso me satisface…

-Es hora de que nos veamos satisfechos, nosotros, tus siervos.

Pulsé sin pensarlo en el botón. A mi ni a Yicam nos pasó nada, pero las mujeres vironianas que aún permanecían allí se desnudaron y saltaron sobre los hombres, directas a que las penetraran como animales encelados, entre gemidos y gritos de placer continuado. Cogí a Jurgeni y a Yicam y nos fuimos de allí mientras el Emperador se sentaba en su trono de nuevo con el cuerpo del androide. Cuando llegamos a una habitación vacía, tiré al suelo a Jurgeni y abracé por la espalda a Yicam, besándole el cuello, apretándola contra mí, liberando sus pechos y tocando su sexo.

-Ahora puedes hacérmelo físicamente y no mentalmente –le susurré al oído muy bajito.

Se giró y sus ojos despedían una luz especial.

Ambas estábamos juguetonas y miramos a Jurgeni. El estaba muy emocionado, pero no se esperaba que le ataríamos a una silla (ya lo había hecho antes y el pobre no había aprendido la lección).

La dejé libre para que recorriera mi cuerpo entero, de arriba abajo. Libre para hacerme gozar al igual que en el hidro, pero esta vez yo también era libre para gemir y desatarme. Libres para desearnos y comernos, y mordisquearnos y chuparnos. Divertida, veía como Jurgeni no soportaba la presión de contemplar como hacíamos el amor sin parar. Sin quitarle ojo de encima a él, con una mirada turbadora, pasaba la lengua por los pezones de Yicam, por sus labios, por su sexo…

Cuando me pareció el momento oportuno, dejé la cama y me acerqué a Jurgeni. Su miembro estaba allí, tieso, a nada de estallar. Acerqué mi lengua a su punta y explotó sobre mi cara, uniendo su orgasmo a todos los que recorrían la ciudad sin parar. Las paredes no tapaban esas bocas.

No creáis que Jurgeni se quedó así, por que, al final, sí hicimos el amor y mas el amor y Yicam no se quedó atrás.

El amor y la paz volvió a Viron I y el Emperador se tranquilizó, pero hubo un cambio sustancial debido a que el botón del día de la fertilidad se quedó atascado y los orgasmos de los hombres de Garal y de los vironianos hombres no cesaron en todas las noches que siguieron a aquella.

Fin.

martes, 1 de julio de 2008

Quiero un Seeley Booth en mi vida...


... Y sentirme satisfecha como le dijo una vez la Dra. Cam Saroyan, jajaja, hmmm

jueves, 26 de junio de 2008

En Viron I (Octava parte)

Escuchando: “Mr. Spaceman” de The Byrds

Me siento: agobiada

No sé cómo pudo pasarme desapercibido el silencio de Alfred hasta ese mismo momento. Se le había acabado la energía y por eso hacía ya unas cuantas horas que no me decía nada, ni siquiera para decirme que le recargara y es que, sin duda, aún estaba “triste” por lo que le había pasado a nuestra nave en los desiertos de la superficie de Viron I. Con el beneplácito de Jurgeni enchufé el cristal de Alfred a una fuente de energía y, con voz somnolienta, volvió a la vida para echarme la bronca:

-Vaya la que has armado, Barbarella, las computadoras de este extraño lugar no hablan de otra cosa.

-Sí, ya, ¿no tienes nada nuevo qué contarme?

Eso le volvió a dejarlo mudo.

-Jurgeni, tu me ayudarás a encontrarme de nuevo con los “extraños”. Sé que sabes por dónde pueden estar gracias a tu telescopio.

-Pppero, si nos capturan…

-Barbarella –abrió de nuevo la “boca” Alfred-, ya escapaste una vez de ellos y por los pelos. Sé que tienes que recuperar el control de la situación como dice el informe residual que acaba de remitir el Presidente a todos los cristales informáticos de la Sede, pero ¿por qué te iban a ayudar? Cuando te vean, te van a destrozar.

-Eso ya lo veremos –cada vez tenía menos esperanzas en mis planes, pero con ese par a mi lado ya no albergaba ninguna a mi favor.

Provistos de unos cascos espaciales muy viejos, salimos al exterior. Jurgeni estaba demasiado dócil, pero igual creía que no le quedaba otra que aguantarse por el momento y ayudarme ya que su cuello también estaba en peligro.

-Dime una cosa, en Viron I hay muchas mujeres y muy pocos hombres, o eso es la impresión que me ha dado.

-No te equivocas, Barbarella, ahí abajo los hombres somos muy escasos debido a las guerras, por eso tenemos un día para… para eso con las fértiles.

Con dicha revelación mi plan adquiría un nuevo elemento de interés.

Tal y como la dejé permanecía mi vr-monotracer sobre esa extraña arena. Nadie había osado tocarla ya el asqueroso ruido del Sistema lo inundaba todo. Me seguía afectando, pero no tanto como a los “extraños”. Habilité el asiento de pasajero de mi moto y Jurgeni se montó detrás de mí, agarrándose a mi cuerpo muy nervioso.

-Para ya, que me haces cosquillas –le ordené con muy mala cara mientras ponía en marcha los controles de la vr.

El sol ya estaba bastante alto cuando, siguiendo las coordenadas que me facilitó Jurgeni, alcanzamos una extraña colina donde había una edificación que bien podría pasar por otra de las cientos de naves de guerra estrelladas sobre la superficie de aquel planeta. Nos desmontamos de la vr y penetramos en el interior húmedo. Una vez mas, Jurgeni muy dócil procedió a desactivar una serie de circuitos y supe que había desconectado el Sistema y lo confirmé cuando aparecieron los “extraños” en el horizonte.

Cuando se dispersó la nube de polvo que habían creado con sus extravagantes vehículos tras habernos rodeado, me vieron todos muy bien de pie sobre un saliente de piedra con mi arma en la mano y medio desnuda, pero sin enseñar nada. No se atrevieron a hacer nada por el doloroso recuerdo que les dejé en la última ocasión que me topé con ellos, sin embargo, aún me consideraban su diosa:

-Oh, diosa, ¿has sido tú quien ha acabado con ese infernal ruido que nos taladraba el cráneo cada vez que nos acercábamos al Cráter misterioso? –Garal se adelantó entre sus hombres.

Adopté una pose aún mas forzada de poder.

-Sí, y os vengo a ofrecer venganza y la posibilidad de perpetuaros como hombres libres con mis doncellas que se encuentras atrapadas en el interior de este planeta –eso último les animó bastante-, pero tenéis que ayudarme, ya que hay en el trono de Viron I un usurpador. Sí, habéis entendido bien, este no es un planeta muerto y habéis vagado años y años pensando que erais los únicos. No, no lo sois y mis doncellas os esperan para llevaros al cielo.

No consideré mi discurso muy digno de mención en la Historia de la Galaxia, ni tampoco os lo voy a relatar, pero todos se fueron conmigo al interior de Viron I. Entramos todos por el mismo lugar en el que lo hice yo hace no tanto y se sorprendieron de no tener que usar sus cascos espaciales. Sus armas antiguas estabas prestas para crear el caos.

-Os lo recuerdo, nada de hacer el amor con mis doncellas ni hacer nada raro, si no, ya sabéis cual es vuestro castigo. Tomar posiciones en el palacio.

La noche artificial de Viron I había caído. Por la red de conductos nos separamos y yo con Jurgeni fuimos al palacio imperial para reencontrarnos con la pérfida Madame Petinent. Tras una rejilla vimos que llegamos a la sala del trono que ya era como el antro en el que conocí a esa traidora y donde no me dejó disfrutar a fondo de su androide de compañía. Ocultos por las sombras, retiramos la rejilla y nos unimos a la peculiar fauna que abarrotaba el lugar y me fui a sentar al lado de una persona que me sonaba mucho a pesar de que ahora era morena. Era Yicam, la chica raycoriana que por la noche, como las demás de su planeta, cambiaba de color de pelo. Estaba muy asustada:

-Ayúdame a salir de este infierno, Barbarella –me musitó antes de besarme temblorosamente en los labios.

Continuará.

martes, 24 de junio de 2008

En Viron I (Séptima parte)

Escuchando: “My Fairy King” de Queen

Me siento: abstraída

Muy poco miedo debería de inspirarles ya que me empujaron dentro del calabozo sin esposarme ni nada. Tirada aún sobre el frío suelo me di cuenta de que no estaba sola y mi primera reacción fue irme hacia una esquina como un animal asustado y herido, aunque no tardé en cambiar de actitud. Era Jurgeni quien estaba de compañero mío de celda, aquel tipo que conocí cuando entré en el Gran Hoyo, y estaba encadenado a la pared.

-Vaya, la razón de mi condena va y aparece también en mi calabozo –se lamentó mientras su entrepierna se abultaba involuntariamente.

Me levanté y me percaté que, a cierta altura, había una apertura por donde se podía huir. A mi no me encadenaron pero, claro, no llegaba hasta allí arriba así que tenía que buscar una solución mediante la colaboración con Jurgeni y no creo que lo que le hice en el Gran Hoyo lo volviera muy positivo para mis planes de fuga.

-¿Sabes a dónde lleva esa apertura de ahí arriba? –le pregunté a Jurgeni.

- A la Estación del Gran Hoyo de donde me sacaste con tus malas maneras. Si no me hubieras dejado atado no me habrían condenado por dejar entrar a un ser no permitido y por dejar de activar las palancas de control de la energía –otra vez lamentándose.

Me acerqué a él y puse la palma de la mano sobre su bulto.

-Yo sé cómo quitarte esas cadenas –le insinué y era cierto, ya que el cristal de Alfred que, por cierto, no me lo había requisado por que no sabían qué era, podía cortar esas ataduras fácilmente-, y si me ayudas, pues… Igual termino de verdad lo que empezamos antes…

-No –giró la cabeza para no mirarme a la cara, pero yo estaba dispuesta a mas y le desenfundé el miembro y empecé a masajeárselo-.Ayúdame… Por que… Con cada pasadita de mi mano… Cada vez estarás mas lejos de metérmela… y solo doy una oportunidad. En el momento en el que te corras...

El se resistía a pesar de sus estremecimientos, pero cuando le salió un poco se líquido preseminal:

-¡Vale! ¡De acuerdo!

Cogí el cristal de Alfred y rompí sus ligaduras, luego él me ayudó a llegar a esa apertura que parecía un respiradero y, divertida, no dude en restregarle mis senos contra su cara para ver cómo reaccionaba.

-Eh, eh, primero salimos de aquí, luego haremos el amor, Jurgeni.

No es para comentaros la de basura que había en aquel conducto, pero, curiosamente, acabamos en una estancia hortera que ya me resultaba familiar y que era el hogar de Jurgeni. Fui directamente a la computadora e inserté el cristal de Alfred para comunicarme con la Sede y mi sorpresa fue mayúscula cuando apareció en la pantalla el Presidente.

-¡Barbarella, ya era hora de que te comunicaras con nosotros! ¿Sé puede saber qué has hecho en Viron I que el Emperador quiere declararnos la guerra a nosotros que solo queremos la Paz y el Amor? Y… Es mas, ¿qué haces hablando conmigo con tanta ropa? –el Presidente siempre con lo mismo aunque hubiera una conflicto interplanetario.

-Eh… Yo… Madame Petinent nos ha traicionado y ha matado al Emperador.

Le conté la larga historia sin entrar en detalles como os podréis imaginar.

-Y ahora ocupa su lugar.

-No hay tiempo que perder, Barbarella –dijo terminantemente el Presidente-. Tienes que acabar con Madame Petinent…

-Pero… -intenté objetar.

-¡No me interrumpas! Busca a alguien que te ayude a entrar y a retomar el control de la situación. ¡Ya! La gente ya está huyendo de Viron I y las naves de guerra en orbita están soltando amarras.

Cortó la comunicación y me quedé bastante transpuesta. Era la primera vez que me echaban la bronca desde que era agente especial y, en realidad, yo no había hecho nada malo.

Buscar a alguien que me pudiera ayudar para tomar el control. Sí, sabía a quién recurrir.

-Jurgeni –me giré hacia él-. ¿Hay alguna manera de desactivar el Sistema que impide entrar a los “Extraños” dentro del mundo interior de Viron I?

-Ssssí, pero el dispositivo está en el desierto y muy lejos de aquí… ¿Qué pretendes hacer? –chilló-. Y, es mas, ¡quiero hacer el amor ya! ¡Yo ya he cumplido con la parte del trato!

-Tranquilo, todo a su debido tiempo, Jurgeni. He de encontrar a los “extraños” –sonreí mientras acerqué mis húmedos labios a su rostro.

Continuará.

lunes, 23 de junio de 2008

El dibujo que me ha hecho Javichu

Javichu, es un viejo amigo internauta vasco residente en Pontevedra, el cual me comentó que sería interesante hacer de mis historias un cómica. Algo que es interesante.

Y, qué majo, me ha hecho un dibujo de prueba y todo, poniéndome de rubia como tiene que ser aunque yo sera morena. Quizás hubiera sido mejor otro mas insinuante, pero bueno, tampoco hay que pasarse, ¿verdad?

Gracias, guapo :-* Espero ver mas de esto.

viernes, 20 de junio de 2008

Sexo anal

Escuchando: “Wild Boys” de Duran Duran

Me siento: aburrida

Haciendo memoria, tanto de novios como de otros chicos con los que he hablado de o he tenido sexo, siempre ha habido una constante: el deseo de practicar sexo anal. Solo una vez lo he hecho y nunca mas, por que me dolió durante un buen rato y durante días, seguramente por que el que me la metió no se preocupó (ni yo tampoco) de lubricar un poco el asunto.

La verdad es que es una práctica que no me va mucho y que me suena hasta un poco gay incluso para los heteros, además de que no lo veo nada recomendable higiénicamente para una chica. Me hace gracia esas películas porno en la que le meten un pene por el ano a la actriz y luego acaban metiéndosela en la vagina y corriéndose en su cara. Menuda asquerosidad, encima con lo cuidadosa que tiene que ser una con lo que se mete por ahí abajo y encima chupar algo que ha estado metido en tu propio culo, chupando tu propia mierda. Si aunque lo hagas con preservativo, habría que cambiarlo para pasar de anal a vaginal…

¡Buaggggh! Que no os extrañe que tenga náuseas.

Conmigo no contéis para eso… No, no.

jueves, 19 de junio de 2008

En Viron I (Sexta parte)

Escuchando: “C´mon and Love Me” de Kiss

Me siento: extraña mirando la de trabajo que se me amontona

- Espero no haberte hecho daño cuando te tiré de la cama, cariño –se disculpó Madame Petinent con cara de importarle muy poco si me dolió o no-, pero es que yo digo cómo se juega con mis juguetitos, así que perdóname.

Estábamos solas en otra habitación mas pequeñas echadas en unas hamacas y balaceándonos entre la tenue luz azulada que emanaba una extraña lámpara situada en el suelo.

-Se me olvidaba ya darte las nuevas órdenes, aquí las tienes –me entregó otro sobre pero de distinto color, un color que nunca se había usado en la Sede y que no tenía que ver con el trabajo que realizaba. Soy desconfiada por naturaleza y es que la vida me ha hecho así.

Al parecer tenía que ayudar a Madame Petinent en su próxima entrevista con Emperador de Viron, la cual se celebraría al día siguiente. La sonrisa de tiburón que ella esbozó cuando terminé de leer mis órdenes no me gustó nada.

El día siguiente llegó pronto en aquella indeseable ciudad aunque yo pasé las horas mirando el techo tirada entre los cojines del gran salón y bajo la atenta mirada de Yicam. No estaba cansada y estaba alerta mientras ella jugaba con mi cabello acariciándolo y, mientras se hacía la dormida muchas veces, me abrazaba y me besaba en el cuello. Yo le dejaba hacer a su antojo sin preocuparme lo mas mínimo, sabía qué deseaba ella y no me negaría a dárselo siempre que me prestara su ayuda. La iba a necesitar desde que leí las órdenes, iba a necesitar su ayuda para huir de Viron I.

Unas grandes puertas negras se abrieron hacia dentro permitiéndonos pasar a mí y a Madame Petinent dentro del espacioso salón del trono del Emperador donde nos recibió un pequeño y viejo hombre encapuchado y con varias partes de su cuerpo biónicas.

Cuando llegamos a su altura, las dos nos arrodillamos pidiendo permiso para hablar con el Emperador.

-Yo soy la Boca y los Oídos del Emperador, así que lo que tengáis que decir… lo tendré que escuchar yo –aquel hombre parecía mucho mas alto ahora, la autoridad le elevaba hasta el cielo.

Madame Petinent me dio con el codo para que arrancara.

-Pues… Me llamo Barbarella y soy agente especial de las Fuerzas del Orden… -el hombre se inclinó hacia mí mostrándome gran interés, momento en el cual, Madame Petinent le dispara con un arma oculta y lo mata-. Pero… ¡¿Qué haces?!

-Calla, zorra, hago lo que me plazca. Sabía que viniendo tú no nos registrarían y así podría cargarme a ese mierdas del Emperador.

Y es que aquel hombre la capucha, en realidad, era el máximo el Emperador y, ante mi pasividad por la sorpresa, Madame Petinent despojó al muerto de su capucha y se la puso sobre la cabeza comenzando la transformación. Ya no era aquella mujer sino que, gracias a la capucha y a algún poder que tuviera, su cuerpo pasó a ser idéntico al del Emperador muerto y éste útlimo desapareció ante mi vista como si nunca hubiera existido.

Las fuerzas de seguridad irrumpieron en el salón de trono fuertemente armados.

-Cogedla –dijo Madame Petinent con la voz del Emperador-, tiene un arma.

Curiosamente tenía un arma en las manos durante unas milésimas de segundo. No pude hacer nada ya que me rodearon una veintena de guardias imperiales apuntándome con sus largos blasters. Me asieron y me pusieron en contacto con sus frías armaduras, frías como el calabozo al que me llevaron.

Continuará.

martes, 17 de junio de 2008

En Viron I (Quinta parte)

Escuchando: “Sultans of Swing” de Dire Straits

Me siento: Mejor cada día

No voy a negar que el viaje fue de lo mas placentero con Yicam, y es que la chica no me dejaba en paz con sus poderes mentales. ¡Cómo me apretaba y me chupaba! Menos mal que soy chica curtida en estas lides y pude mantener el tipo delante de todo el pasaje. Curiosamente, ella simplemente se dedicaba a mirar distraída por su ventanilla.

El hidro amerizó y con la ayuda de unos pintorescos remolcadores de colores muy chillones acabó siendo amarrado al muelle 15 de Viron Capital. Las azafatas nos invitaron a que fuéramos abandonando el aparato de forma ordenada y dando preferencia a aquellas formas de vida que tuvieran problemas para adaptarse al contorno de la nave, ya que ésta estaba diseñada únicamente para transportar humanos y allí había de todo un poco.

Junto con Yicam bajé la por la pasarela tras un monstruoso ser tentacular muy amable y educado en su trato con todas las personas con las que tropezaba en su lento avanzar. Nunca en mi vida había oído tantas veces seguidas la palabra “perdón”. Seguimos a la criatura hasta la salida del puerto y en la estación múltiple algo hizo saltar mis alarmas internas. Mi instinto me decía que algo estaba sucediendo y que éramos nosotras el objetivo de una atención no deseada. Le agarré del brazo a Yicam para obligarla a detenerse cuando irrumpieron dentro de la estación varias decenas de miembros de la policía de Viron. No sé por qué, pero sabía desde el primer instante que iban por mí.

Poco a poco el flujo de gente que salía de la estación se fue ralentizando ya que aquellos agentes paraban a diestro y siniestro a todo el mundo para preguntarle si conocía a la mujer de la foto obtenida a través de una cámara de seguridad. Y sabréis que era yo la que había captado la cámara.

El temor se hizo patente entre los vironianos ya que la policía confirmaba el rumor de que un “extraño” había desde el exterior, desde la superficie desértica del planeta, y andaba suelto por las calles de Viron.

-¿Qué es un “extraño”? ¿Es un soldado de esos que habitan allá arriba? –pregunté muy bajito a Yicam.

-Exacto, Barbarella. Son muy peligrosos y los últimos que accedieron al interior de nuestro mundo causaron muchos disturbios, aunque mucha gente dice que son un mito y que no existen esos hombres, que todos murieron hace muchos años. Otros dicen que son ellos los que creen que nosotros ya somos un mito. ¿Quién sabe? Igual ellos viven el futuro y nosotros el pasado o al revés.

-Créeme, existen, aunque ahora mismo me buscan a mí y no a uno de ellos.

Mi mirada se cruzó con la de un policía y sus ojos fríos me contemplaron a través de sus gafas protectoras azules. Abrió la boca y gritó empuñando su arma:

-¡¡¡Alto!!!

Todo el mundo se tiró al suelo instintivamente salvo yo. Me elevaba como un menhir sobre un prado multicolor, como un fantasma oscuro en medio de Viron.

No sé qué pasó, pero seguro que Yicam fue la responsable ya que todos los agentes comenzaron a ahogarse y ambas empezamos a correr y a saltar sobre las personas esparcidas por el suelo. Sabía que el efecto no iba a durar y desenfundé mi pistola lista para abrir fuego contra aquellos que, como yo, tenían su misión y sabía que no iban a dudar ni un segundo en dejarme mas agujeros que a un colador.

Los agentes recobraron la compostura y comenzaron a dispararnos ráfagas de tiros cuando alcanzamos el interior de un vehículo policial y lo robamos, poniéndose Yicam a los mandos y yo en la parte trasera regalando algo de metralla.

No os cansaré con el relato de la persecución a toda velocidad por calles y autopistas que acabó con nuestro vehículo destrozado y nosotras corriendo como unas desalmadas por los bajos fondos de Viron hasta despistar a nuestros perseguidores. Era momento de entrar en los dominios de Madame Petinent de una vez por todas y de conocer a aquella misteriosa mujer con la que tendría que trabajar.

Tras entrar por una puerta falsa practicada en una pared de un asqueroso callejón muy oscuro y que apestaba a orín, accedimos a una estancia donde largas cortinas de plástico caían desde las alturas para caer sobre grupos de personas tiradas por doquier sobre unos gigantescos cojines. Las risas eran amortiguadas por la suave música y un aroma que me resultaba bastante familiar embotaba los sentidos. Algunas de aquellas personas nos miraban e intentaban tocarnos los pies con sus bailarinas manos, otros se dedicaban a otros menesteres.

En el centro de aquel salón, podríamos llamarlo así, nos esperaba una mujer de largos cabellos negros tirada sobre una inmensa cama y abanicada con unas plumas que portaba un hombre totalmente depilado y azul, el cual estaba completamente desnudo salvo por un taparrabos. La mujer era Madame Petinent sin duda alguna, y como percibiendo nuestro aroma, se desperezó y se puso de rodillas sobre el colchón para recibirnos mientras se colocaba bien su camisón totalmente transparente.

-Muy bien, Yicam, has traído a nuestra invitada de una pieza, a pesar de que toda la policía de Viron os anda buscando –no tenía cara de enfado, sino que estaba divertida, y es que a Madame Petinent le gustaba jugar con los agentes de la autoridad de aquel planeta. Cogió el rostro de Yicam entre la palma de sus manos y le dio un beso en la mejilla, gesto que ésta agradeció con una leve sonrisa de satisfacción.

-Ven, Barbarella, ven aquí conmigo, no seas tímida –Madame Petinent se echó sobre la cama y yo tuve que acostarme junto a ella, a su derecha-. No te asustes ya que es algo que hago siempre que trabajo con una agente del orden mujer como tú. Como vamos a ser compañeras, debemos de empezar a compartir, ¿no crees? –me acarició el rostro mientras sentía como el hombre del abanico subía a la cama.

-¡Dioses! –exclamé y no con falta de razón cuando aquel ser azul se desembarazó del taparrabos y mostró a la concurrencia un miembro de exageradas proporciones.

-No te asustes, cariño mío –trató de tranquilizarme Madame Petinent-. Es una androide de compañía y su… miembro de adapta a cada mujer.

Sin darme cuenta, éste me cogió de las caderas y me rasgó el vestido entero y me metió todo, caliente y suave como si fuera de verdad. En mi vida sentí tanto placer de algo artificial, mientras que Madame Petinent con un mando unido al androide por un cable hacía que la forma de su miembro cambiara de tamaño, rugosidad… dentro de mi vagina.

Sudaba por todos lados y, ciertamente cuando me iba en mi propio éxtasis, el androide me la sacó y Madame Petinent comenzó a chupársela con fruición. ¿A lo que se refería con compartir eran mis fluidos, aquellos que pasaban del miembro al interior de su boca?

Todo el mundo estaba a nuestro alrededor, mirándonos. Yicam sobre todo, por que luego me enteré que solo tenía permitido tenerme a través de sus poderes mentales.

El androide se desparramó sobre Madame Petinent cuando ella lo ordenó a través del mando. Gotas de semen corrían por su boca que, rápidamente, recogía con las yemas de sus dedos y se los chupaba. Morbo y asco fue lo que sentí mientras el miembro del androide se relajaba algo para volverse a ponerse erecto y muy duro y volvió a mi interior para mi gozo.

Esta vez no me iba a quedar en las mismas y, mientras Madame Petinent se distraía contemplando como entraba en mí a toda velocidad, alcancé a arrebatarle el mando de órdenes y, justo cuando me iba, le di al botón de descarga y toda su leche se desparramó sobre mí. Desde la barbilla hasta la ingle. Mi piel totalmente cubierta de esa mezcla artificialmente cálida.

-¡¿Pero qué haces!? –chilló Madame Petinent toda furiosa mientras me tiraba de la cama y se volvía a dedicarse por entero a su androide.

Tirada en el suelo, con todas las miradas de aquellos extraños individuos sobre mí me quedé relajada hasta mas no poder.

Continuará.

lunes, 16 de junio de 2008

Electric Barbarella

Empecemos con energía la semana...


viernes, 13 de junio de 2008

En Viron I (Cuarta parte)

Escuchando: “Fuente Esperanza” de Héroes del Silencio

Me siento: Joía con la gripe

-Taquilla 1980, aquí está.

Colocando la palma de mi mano sobre la puertecita, ésta se abrió y me dejó ver lo que contenía: un sobre con mis nuevas órdenes. Hasta ese momento no sabía nada de esta misión salvo el ir a Viron I y ahora iba a conocer el verdadero fin. Me guardé el sobre en el bolso y guardé el casco espacial dentro de la taquilla, poniendo rumbo a una tienda de ropa cercana dentro del complejo para ponerme algo mas disimulado y que evitara saber que soy de la Tierra. Al final me decidí por una túnica con capucha tradicional vironiana que me gustaba mucho y me senté tranquilamente en uno de los asientos de descanso de turistas donde te atendían unas chicas muy guapas que te ofrecían refrescos gratis. Aunque parece un poco ilógico, siempre he leído mis órdenes en lugares llenos de gente. Nunca me ha dado miedo que alguien las lea si se sienta a mi lado, ya me encargaría yo de que se le olvidaran con mis métodos especiales, de los cuales no hablaré.

-¿Qué dicen las órdenes? –me susurró electrónicamente Alfred.

-Tenemos que coger un transporte para Viron Capital y encontrar a Madame Petinent, con la cual debemos de trabajar. Es nuestro contacto. Al parecer, alguien nos recogerá allí –informé a mi artificial compañero por primera vez en toda nuestra relación.

-Entonces –comenzó a poner su cerebro cibernético en marcha-, mejor coger el transporte hidro que, según el sistema central de comunicaciones de la estación, está al llegar.

Me levanté enseguida y, esquivando a la multitud de seres que había en aquel espacioso recinto metálico y carente de adornos, me planté ante una taquilla donde una chica de color azul y pelo amarillo atendía siempre con una sonrisa falsa. Tras mirarnos mutuamente los escotes, me vendió un billete para el hidro a un precio bastante caro y diría que me estafó, pero la cuestión era largarse de allí enseguida y contactar con Madame Petinent.

Dentro de la estación el aire era puro, pero cuando salí al muelle de atraque eché de menos mi casco espacial ya que todo estaba muy contaminado. La verdad es que mi tos no me hizo pasar desapercibida.

El hidro apareció en el horizonte expulsando una gran cantidad de humo y es que este aparato no es mas que un hidroavión que se mueve con la fuerza del carbón. Verlo con sus cuatro chimeneas me resultó bastante desagradable, al menos, por fuera, ya que en el interior era un transporte bastante aceptable.

Entré, ocupé mi asiento y me abstraí profundamente hasta que me dí cuenta que alguien me estaba observando, mirándome fijamente. Levanté la cabeza y por el estrecho margen de visión que me ofrecía la capucha, distinguí a mi particular observador. Mi sorpresa fue mayúscula ya que era Yicam, la chica que me atendió en aquel complejo de belleza en Raycor.

-Hola –dijo sin abrir la boca.

Estaba dentro de mi cabeza.

-Hola, Barbarella, me alegra saber que te acuerdas de mí y me parece aún mas divertido que no sepas que los raycorianos hembra sabemos leer la mente. No te lo dije entonces, pero me gustaron tus pensamientos… Es mas, ahora me gustaría hacer el amor contigo.

Ella se pasó la lengua por los labios.

-Pero primero te tengo que llevar ante Madame Petinent.

Eso sí que me sorprendió.

-Sí, trabajo para ella. Yo también viajo y tengo extraños jefes.

Su monólogo conmigo cesó y no me dijo nada durante todo el viaje. Sin embargo, ahí estaba. A una distancia, pero la notaba junto a mí. Es mas, la notaba por dentro de mi túnica. Sentí unos labios en mi cuello y hasta un mordisco. Algo hizo que mi vestido se abriera y quedaran libres mis pechos para un fantasma me los chupara sin compasión durante minutos y minutos. Me costó no dejarme llevar, sobre todo cuando una lengua invisible empezó a jugar con mis otros labios. Vaya con el poder mental de las raycorianas

continuará